Estos tipos de decisiones son tomadas por el directivo en su día a día. Estas determinan que la empresa sobreviva a corto plazo en el tiempo.
Además, afectan a un área
particular de la empresa. Esto implica un menor consumo de recursos. Por otro lado, se identifican en un proceso
reactivo, ya que estas decisiones son tomadas como reacción a los problemas
que les surgen al directivo.
Tienen carácter de
repetición, ya que van a tener que enfrentarse a problemas similares. Esto ayuda al directivo a tomar la decisión más rápido, al haber llevado a cabo una decisión anterior con un problema similar.
Por ejemplo, si un cliente deja de pagar una factura con una cantidad elevada a la empresa. Esto puede provocar dificultades en la cuenta de tesorería. Además, puede afectar con gran importancia al transcurso de la actividad diaria de la empresa.
Por lo que es importante, que el directivo tome una decisión a corto plazo, como podría ser renegociar la deuda con el cliente para evitar problemas.
Las decisiones operativas son más cuantificables que las estratégicas, ya que volviendo al ejemplo anterior, podemos saber con exactitud la cuantía que falta en la cuenta de tesorería, ante la deuda del cliente.

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